Una comedia kitsh sobre la codicia humana


Campo Cerezo (Argentina/2009). Dirección: Patricia Martín García. Con Marta Bianchi, Ana Yovino, Ana María Castel, Mónica Galán, Roly Serrano y otros. Guión: Elsa Ramos. Fotografía: Carlos Torlaschi. Música: Marcus Bombelli. Duración: 92 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: buena
La condesa rusa Ivana Malova llega a la Argentina con una idea que cree original: criar chivos de Angora en un pedazo de tierra bautizado como Campo Cerezo. Allí viven doña Juana y su nieta Nucha, que acaba de salir de la cárcel con libertad condicional por haber participado en el robo de las cajas de seguridad de un banco, botín que nunca fue hallado. La condesa tratará, por medios lícitos e ilícitos, de apoderarse de Campo Cerezo y, con un extravagante modisto, esboza un plan para lograrlo. Dinero no le falta, pero doña Juana se opone terminantemente a ese negocio, ya que el lugar perteneció desde siempre a sus ancestros.
Mientras esa dama distinguida tiende sus redes y avanza en su propósito de quedarse con Campo Cerezo, Nucha descubre que en esas tierras están enterradas las joyas que la policía nunca pudo encontrar. Comenzará entonces para estos personajes una serie de disparatadas situaciones, a las que no está ajeno un vidente del pueblo, y así la historia transita, entre la comedia kitsch y cierto aire misterioso, por una encrucijada que, finalmente, tendrá un inesperado final. En medio de esta anécdota desfilan una serie de personajes que convierten a la historia en una entretenida madeja a la que no le falta humor, cierta ironía y algunas situaciones que permiten la más complaciente sonrisa. La directora Patricia Martín García supo llevar con habilidad estos enredos que le brindaba el original guión de Elsa Ramos, y así el film logra su propósito de entretener por el camino del absurdo.
El elenco apoya con seguridad el relato. Tanto la labor de Marta Bianchi en la piel de la condesa que se empecina en hacer suyo Campo Cerezo, como las actuaciones de Ana Yovino, Ana María Castel y Mónica Galán en un papel caricaturesco cumplen con entusiasmo sus respectivas partes, en tanto que la fotografía de Carlos Torlaschi y la música de Marcus Bombelli apoyaron esta comedia farsesca que, sin grandes pretensiones, cumple con su misión de divertir.
Adolfo C. Martínez
Lanacion.com.ar

Comicidad, personajes y candor provincianos




«Campo Cerezo» (Argentina, 2009, habl. en español). Dir.: P. Martín García. Guión: E. Ramos; Int.: M. Bianchi, A. Yovino, A.M. Castel, R. Serrano, M. Castiñeiras, J. Motilla, M. Galán.

Como en su primera película, «¿Quién está matando a los gorriones?», donde, dicho sea de paso, debutó Daniel Aráoz, pero ahora en colores, Patricia Martín García sigue haciendo un humor inocente, ambientado en el campo, mejor dicho en las afueras de alguna localidad chiquita. Una Trulalá, digamos, a juzgar por la figura del comisario. Que representa un país de Trulalá, que la autora pinta con bonhomía, sonriendo frente a defectos humanos que otros cineastas mostrarían indignados. Ella en cambio prefiere desplazar la cámara hacia la punta de los árboles que se mecen en la tarde soleada, o hacia el gallinero, o los rincones hogareños a los que nadie saca fotos, pero están en la memoria general, y mirar luego a los humanos defectuosos como simples tontos que son.

Así, por ejemplo, la nieta haragana, malencarada, prepotente, que la abuela siempre trabajadora atiende con paciencia mientras se toma algún traguito de una petaquita que lleva en el delantal. Esa abuela es más viva que la nieta, ya lo veremos. Algo similar pasa con otros pícaros, o en algún caso entre ellos se arreglan, y algún día se sacarán los ojos, o el rimmel, vaya uno a saber. Los personajes son bien reconocibles en provincia. Al comisario panzón que especula con armar un servicio privado de seguridad, la abuela que parece salida de la tapa de una caja de alfajores, y la nieta que ha salido de la cárcel y busca el botín que le habría dejado su socio y amante (casado con otra, claro), se suman un fulano que quiere vivir de arriba, un veterinario idealista en campaña de recolección de firmas en plena pampa por la defensa de un animal selvático, algún oportunista que inventó el negocio de los baños energizantes a base de mate cocido, un vidente viajero, un modisto petulante caído allí por obligación, y, por sobre esos y otros especímenes, una condesa rusa que llegó ahí por propia decisión. Viene con un negocio raro, absurdo para esa zona, pero ella tiene sus razones, que no son agropecuarias, ni siquiera pecuniarias.

Marta Bianchi juega ese personaje con gracia experta, haciéndolo tan ridículo como querible, y hasta creíble. ¿Quién no ha visto acaso en medio del campo una condesa rusa venida de Paris? Lo mismo Ana María Castel como la abuela, y el inefable, y dentro de poco ya inabarcable Roly Serrano con uniforme XL. El estilo de ellos choca con el de la parte joven del elenco, tributario de la exaltación televisiva. Y todos chocan a veces con algún límite en materia de ritmo o de elección narrativa, pero son choquecitos suaves, inocuos (por ejemplo, como la directora reconoce que no tiene aptitudes ni presupuesto para el cine de acción, una escena de tiros y patadas la resuelve como se hacía antes, registrando sólo la reacción naturalmente miedosa de quien está fuera del alcance de los tiros y patadas, y no piensa ni acercarse).

Felizmente exhibida en Lincoln, Laprida, donde se filmó, y otros lugares donde el público conserva ese estilo de humor socarrón y tranquilo, «Campo Cerezo» afronta ahora el juicio benéfico de los jubilados que van al Gaumont y los domingos de mañana ven los viejos programas cómicos por el canal de los recuerdos. Se requiere ese tipo de mirada sana y candorosa, junto con la entrada a mitad de precio que ahí se paga.

P.S. 
Ambitofinanciero.com

Las desventuras de una condesa rusa en la pampa

Marta Bianchi regresa al Cine y filmará una película en Laprida

"Campo cerezo", de Patricia Martín García, se rodará a partir de febrero en la vecina ciudad
Marta Bianchi regresa al cine y filmará una película en Laprida
El film es una comedia de enredos con trama policial en la que participan actores argentinos y españoles. La directora de "Campo Cerezo", Patricia Martín García, le adelantó a EL POPULAR algunos detalles del proyecto que en noviembre comienza su etapa de preproducción.

La historia de "Campo Cerezo" necesitaba como decorado una ciudad rural, pequeña y tranquila, alejada de los grandes centros urbanos y cuya actividad fuera fundamentalmente la cría de ganado. "Laprida, una ciudad tan prolija y cuidada, nos resultó el decorado ideal", cuenta la directora Patricia Martín García, que el 4 de febrero iniciará el rodaje de esta coproducción argentino - española que incluye en su elenco a Marta Bianchi, Mónica Galán, Edgardo Moreira y Roly Serrano, además de los españoles Manuel Manquiña y Juan Motilla.

"Llevamos el proyecto a consideración de las autoridades del Municipio y tuvimos una muy buena recepción. Esto también fue decisivo para elegir Laprida. Cuando uno emprende el rodaje de una película en una localidad pequeña, de una u otra forma, todo el pueblo participa. Y lo primero que hacemos es compartir el proyecto con la gente del lugar", destaca la realizadora, que estuvo en Olavarría hace un año para presentar su película "El jardín de las Hespérides" en la Muestra de Cine Nacional "Lucas Demare".

"Campo Cerezo" se hará gracias al esfuerzo mancomunado de prestigiosos cineastas, actores y artistas de Argentina, Andalucía y Galicia, y permitirá, entre otras cosas, la vuelta a la pantalla grande de la actriz Marta Bianchi, quien encarnará a la misteriosa condesa rusa Ivana Malova, que llegará a Laprida guiada por la revelación de una vidente y acompañada por un famoso modisto español. Su intención es crear un Centro de Reproducción de Chivos de Angora, importados de Australia, para producir "mohair", considerada en el mundo textil como "el diamante de las fibras naturales".

La condesa llega para comprar el establecimiento conocido como "Campo Cerezo", propiedad de doña Juana Cerezo, una mujer mayor que sobrevive criando unos pocos chivos criollos. Nucha, su nieta, acaba de salir de la cárcel con libertad condicional y quiere enterrar su pasado iniciando una nueva vida. Pero se entera que su novio, antes de morir, escondió en el campo de su abuela un tesoro en joyas, la parte del botín que la Policía nunca pudo recuperar.

A partir de allí se desata la acción de esta comedia de enredos con trama policial, en la que participan videntes, chorros, policías y modistos "ecologistas". Cada uno de ellos tiene su propio plan, pero todas las miradas están puestas sobre "Campo Cerezo", que apenas merece llamarse "campo" y que ni siquiera tiene un cerezo.

El proyecto acaba de ganar en el Festival de San Sebastián el Premio del "Fondo Raíces" que, según Patricia Martín García, no sólo significa un apoyo económico, sino que implica un voto de confianza para la historia. "La posibilidad de contar con dos coproductores españoles, además de sumar excelentes técnicos y actores a la realización del film y posibilitar el rodaje en el formato de 35 mm, nos brindará la posibilidad de poner un pie en Europa y asegurar, así, una mejor difusión de la película en el resto del mundo". Igualmente, Patricia remarca que desde el punto de vista de la producción "es una película pequeña, con una hermosa historia, en la que cada productor aporta sus mejores elementos técnicos y artísticos. Y mucho corazón".

En noviembre, la directora volverá a Laprida junto con su directora de Arte para iniciar las tareas de preproducción. Y el 4 de febrero iniciará el rodaje, a cuyo elenco principal se integrará una veintena de actores y actrices de Laprida y alrededores para cubrir papeles secundarios. El equipo técnico estará integrado por alrededor de 24 personas, a quienes se sumarán otras personas de la localidad para dar apoyo a diferentes tareas de producción, desde el armado de decorados hasta el catering.
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